Tuesday, December 31, 2019

Icaro

Une fois je suis tombée amoureuse. Je suis partie en cacahuète! J'ai fouillé,fouillé, pour tout savoir, pas par jalousie, par peur! Je cherchais la faille, le mensonge, une raison pour ne pas lui faire confiance. Il me tendait la main comme Aladdin à Jasmine en disant "fais moi confiance" et je voulais trouver une raison pour lui dire "non! T'es pas clean!" Bon, du coup, je lui ai fait peur! Normal, quoi. Et il est parti. J'ai souffert. J'ai souffert du manque, de la culpabilité, puis de la colère, de l'abandon. Toutes ces saloperies qui amène l'amour. Parce que l'amour au début amène tellement de stupides sourires qui font du bien! Et on en devient accro. On sait les larmes et l'amertume que l'amour amène après, mais on y retombe... comme dans une drogue. Donc, il est légitime d'avoir peur quand cela se présente. Et puis on fait de bêtises, prises par la peur, et puis on gâche tout. Et puis les papillons deviennent un nœud dans l'estomac. La flemme. Et pourtant, qu'est-ce je voudrais ressentir des papillons et sourire comme une idiote encore une fois! La volonté donne de la force aux muscles mais l'amour donne des ailes! Seulement, plus haut on vole, plus grosse sera la chute! Les ailes de l'amour sont faites en cire.

Tuesday, December 10, 2019

ón de la entrada

- Si yo fuese un genio de la lámpara, qué me pedirías? Le pregunté mirándola a los ojos profundos casi negros, brillantes de ilusiones contenidas y de lágrimas retenidas. La responsabilidad, el deseo de hacer las cosas bien, el deber de pensar en los otros le robaban los días poco a poco. Dormía poco, y los días robados los compensaba con las noches solitarias en las que podía estar tranquila sin estar al servicio de los demás. Dormía poco, desde hace muchos anos. - Irme un fin de semana contigo. Me respondió. Sonreí sorprendido, no me esperaba algo tan concreto, imposible y excitante a la vez. Tenía tantas ganas de decirle "oui", pero habría sido demasiado fácil. Y a mi no me gustan las facilidades. Por eso me gusta ella. Desde el comienzo de mi vida, he estado enfrentado a la dificultad y al abandono. No me dan miedo, es mi territorio. La facilidad no me gusta, me aterra en realidad. Cuando algo es demasiado bonito para ser verdad, es que no es verdad. Levantó su mirada al techo, y yo continué à mirarla a los ojos, a intentar penetrarlos para conocer sus pensamientos más profundos. Conocía su cuerpo profundamente, pero quería conocer su mente. Intenté continuar la conversación, aun sabiendo que era inútil, no nos iríamos juntos de fin de semana. - A dónde quieres ir? - Llévame a tu ciudad. - No tendríamos tiempo de hacer mucho turismo, pasaríamos el día y la noche en el hotel, no te dejaría salir de la cama. Sonrío a medias, seguramente para no desairarme, para hacerme comprender que había pillado mi media broma. Pero ni era tanta broma ni a ella no le hizo tanta gracia. Seguía con la mirada fija en el techo y comprendí que cualquier movimiento de sus ojos habría provocado un derrame de lágrimas. Así que ahí seguía con orgullo, conteniéndolas en equilibrio. Mirando fijamente el techo. Se moría de ganas de bajar la guardia y mostrar su fragilidad, pero no podía permitírselo. Empenada en mantener ese papel de chica fuerte que me había conquistado. Ella creía que yo aún la idolatraba, pero a estas alturas conocía muchas de sus debilidades. Ciertamente, mi locura ciega por ella se había calmado y había dejado paso a una atracción más química, o cósmica, o cuántica. Por más que racionalmente yo intentaba alejarme de ella, mi cerebro volvía una y otra vez a imaginar que la arrancaba de su entorno para llevarla conmigo, y tenerla para mi y solo para mi el tiempo de un fin de semana. Ella lloraba porque se moría de ganas, pero había llegado 10 anos tarde.