Bocazas
De verdad, qué bocazas es la gente... Todo el mundo ¿eh? Incluso me incluyo. Lo que pasa es que si yo soy bocazas es con mis cosas, que tengo el derecho de contar de mi vida lo que me de la gana. Pero vamos, que este fin de semana he aprendido: Uno, que la gente con tal de darse un poco de importancia en cuanto puede suelta lo que le has contado de tu vida (que hablen de la suya, joder) y Dos, que mola también guardarse las cosas para uno solito y sonreir o cabrearte cuando las recuerdas. Es decir, moraleja, lo mejor es callarse la boca y no decir nada a nadie, pero a nadie. Pero vamos, que por algo las revistas del corazón tienen tanto éxito. Me resulta incomprensible como puede haber seres humanos que se sientan mejor conociendo los entresijos de las vidas de otros!! Dios mío, es de locos. ¿Por qué todo el mundo acaba presumiendo de saber más que el resto sobre cotilleos de personas famosas, o personas cercanas? De verdad que es de locos. Pero bueno, creo que hay que tener dos dedos de frente. Y en muchas ocasiones no hace falta que te digan que guardes silencio, se sobreentiende que comentarios o confesiones entre amigas no salen de ahí. Y más cuando no es que esté sobreentendido, Irma, es que te pedí que dejaras de mencionarme en tus conversaciones. Se acabaron las oportunidades, eres demasiado falsa para mi.

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